Papel del marketing en los inicios de la actividad empresarial

En las entregas anteriores, hemos seguido la iniciativa empresarial y hemos visto alguna posibilidad para encontrar financiacion externa.

En esta ocasión, centraremos nuestras energías en conseguir clientes, potenciar nuestra imagen y la satisfacción que los clientes obtienen al adquirir [y que estos adquieran] nuestro producto o servicio.

Nuestra primera pausa será para hacer una reflexión.

Conceptos previos

El concepto de marketing sirve para identificar, anticipar y satisfacer las necesidades de los consumidores de forma rentable, optimizar nuestra posición en el mercado, adaptarse a los cambios del entorno económico de la manera más rápida y eficiente posible, pretendiendo transformar los objetivos estratégicos en una posición competitiva en el mercado.

Es cierto que la dirección estratégica, que consideramos en nuestra primera entrega, partiendo de unos análisis interno y externo, debe haber definido unos objetivos a largo plazo. La dirección comercial y de marketing convertirán las necesidades y deseos de los consumidores en realidad, satisfaciendo sus demandas.

Cualquier plan de marketing debe contener tres fases, una planificación, cuya finalidad reside en anticipar las necesidades de los consumidores, aprovechar las oportunidades, y optimizar nuestros recursos, otra fase de  ejecución, su organización e implantación y por último, la fase de supervisión, un control regular en el que se detectan las deficiencias e ineficiencias y pueden adoptarse las medidas correctoras para la consecución de los resultados previstos.

¿Qué necesita mi cliente? ¿Qué necesidad cubre mi producto?

Esta pregunta, aparentemente sencilla, debería ser objeto de la primera reflexión, en muchos casos, antes incluso de comenzar la actividad.

A partir de la respuesta, podremos orientarnos mejor a nuestro público objetivo. Es decir, obtendremos un meta-perfil del cliente que nos comprará a nosotros en la medida que sepamos satisfacer sus necesidades. Generalmente, obtendremos un perfil muy o demasiado amplio que debemos acotar en sucesivas revisiones a través de un proceso de segmentación del mercado.

Este proceso nos dará las claves para orientar nuestras acciones a satisfacer las necesidades de un público objetivo concreto, encaminadas a llegar a este cliente, y proporcionarle la información que necesita sobre nuestra empresa y sobre aquello que vendemos.

¿De qué forma llegaremos?

Suponemos que nuestros medios, recién comenzada nuestra actividad, son muy limitados, luego deberemos ajustar nuestro presupuesto a las acciones que mejores resultados puedan tener.

Una de las claves será adaptar nuestro producto a sus necesidades, presentándolo como una solución a sus necesidades y preferíblemente, en su formato preferido.

Evidentemente fórmulas universales no existen pero sí pueden aplicarse criterios diferenciadores en función de la actividad a considerar. En resumidas cuentas, buscar algún factor diferenciador; lo que nos diferencia de la competencia.

Marketing como herramienta

No debemos considerar al marketing como la solución a nuestros problemas de ventas. Es decir, considerar que si hacemos marketing conseguiremos un incremento en nuestras ventas. Sin embargo, sí que agrupa las técnicas que empleemos para comunicar mejor y de manera más efectiva.

Como se ha mencionado anteriormente, el desarollo del plan de marketing de nuestra marca debe constar con 3 fases básicas.

En la primera, la de planificación, meditaremos las acciones a llevar a cabo para llevar nuestro producto a la mente del consumidor y los objetivos que queremos alcanzar.

Veremos también, qué medios y formatos son los más adecuados para realizar esta presentación en la siguiente fase, la de ejecución.

Pare terminar, pero no menos importante, con los datos obtenidos debemos realizar revisiones períodicas para ver de qué forma se cumplen los objetivos marcados y si es necesario ajustar nuestro planteamiento para corregir posibles desviaciones.

Una idea fundamental, si no llevas a cabo acciones de marketing tendentes a darte a conocer ante tu público objetivo, NO EXISTES, y por tanto, mayor dificultad para la consecución de los objetivos marcados en otras áreas de la empresa, aún siendo tu producto el mejor y al mejor precio.

Conclusiones

En la actividad empresarial, debemos incorporar el concepto planificación siempre con la idea de minimizar los riesgos que de la propia actividad pueden derivarse, en el área que nos ocupa, perder dinero, cuota de mercado, mala imagen, etcétera.

En este contexto, la planificación de marketing, integrada en el área comercial, es una herramienta adicional que se integra en la visión estratégica de la empresa.

La idea principal que debemos entender es que nuestro plan de marketing es una herramienta viva, que debe ser revisada y corregida regularmente para mantener sus objetivos plénamente vigentes y alcanzables. De esta forma, nuestro plan de marketing estará siempre en forma y ayudará a nuestra empresa a alcazar sus objetivos.


Sé bienvenido a realizar cualquier comentario o pregunta sobre lo expuesto en este informe.

Edición: Agosto 2010
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